De ningún lugar....
 



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Nos siguió durante diez cuadras sin decir nada, mirando el suelo, envolviéndonos.
Movía su cola negra en círculos, miraba con sus ojos negros y brillantes mis ojos cafés y cansados.
Extendía sus patas sobre nuestras manos, jugaba solo, acostumbrado.
Quise ser otra persona, quise poder hacer algo más que subirme a un taxi y llegar a mi casa atormentándome con la idea de la necesidad de afecto y comida, mientras lo veía alejarse en la noche.
Abrí la puerta y me saludó uno a uno cada gato. Ronroneaban a mi alrededor el cuarteto jugando con sus colas, sonando con los cascabeles.
Quise ser otra persona, devolverme a aquella avenida y brindarle un hogar a ese perro negro y alargado, un hogar donde supiera que conviviría con mis mascotas sin llevarse mal, donde no les faltase nada a ninguno; uno donde se olfateasen y supieran de manera inmediata que son parecidos, pero distintos.
No soy otra persona.
Abrazo al Vito que fué mordido por un perro la semana pasada, uno de casa no de calle.
Y espero despertarme algún día sabiendo que podré traer conmigo a ese que me acompañe por más de veinte minutos.
3.5.06 05:32


Bailan sinCesar


Pancho nos invitó al cumpleaños de una X. "Están en la lista, asi que entran gratis hasta la 1... es especial garbage y después se supone que ochentas". El "se supone" no fué muy creíble y de hecho dieron una sola canción de Depeche... es que para el público que había eso era demasiado antiguo.

Al llegar a la reja el guardia nos pide los carnets y yo lo amo, pues me ha quitado 5 años de encima. "Hola, estamos en la lista", dice Camila con los ojos grandes. "La lista aún no llega", le responde el encargado de la puerta, asi que tenemos que esperar. Llega una mina rubia y le entrega una hoja. Ahora recuerdo que con ella estuvimos hablando para mi cumpleaños el año pasado. Si hasta tengo una foto en la que sale (al fin sé quién es la de la foto). Dijimos nuestros nombres y al cruzar la reja oí: "ellos están en mi lista y ni los conosco" -y claro que no se acuerda, si estaba como corcho-. Me dió entre vergüenza y risa. La vergüenza se me pasó en segundos, la risa brotó toda la noche.

Pancho llega vaso en la mano, baila que te baila con la Camila que lo mira con cara de susto. César se posee y revolotea por todos lados al ritmo de lo que venga, molestando a Pancho que también lo imita. Las rodillas se me doblan, pues antes de venir caminé con la Meli que hizo un viaje flash a Santiago para ver la muestra de serigrafía y comprar ropa en Patronato. Me siento al borde del cubo. Pancho se sube a bailar con la Camila, me agarra de un brazo y comenta "ya, hueviemos". Yo acepto, y malisiosamente imito a los que estaban moviéndose mientras creían que eran lo más increíble del mundo por estar sobre una tarima de madera (los desechos de la generación Mekano); hasta que comienza a sonar "tránspiralo" de pánico y me bajo de un salto a bailar con Seba, con la sonrisa de oreja a oreja, pues para mi es raro escucharlos en una fiesta. En eso pasó otra hora, y ahora si que mis pies me gritaban.

El aire está asqueroso. Son tan vivos que, además del cigarro concentrado que se mueve por el techo, deciden tirar humo. Siento como si nos estuviesen fumigando. Comienzan a dar música electrónica, suelto una carcajada con César que se contornea como chica techno y luego como practicante de aeróbica. Me fijo en que el dj tiene una polera de tool... raro, pero bueno, Seba tiene una polera de nin y también está bailando. La música va de mal en peor, las niñas gritan con una canción de supernova y yo me doy cuenta de que es tiempo de irnos. Recojo mi ropa con olor a cenicero, me despido de todos y salgo.

Caminamos calles arriba hablando con Seba y Camila, nos detuvimos en un servicentro a comer algo y luego continuamos hasta que pasó un taxi. El chofer iba fumando, ya estaba tan ahumada que daba lo mismo. Llegando a mi casa siento como si no me pudiese más las piernas. Le doy un beso a Seba y me retiro del mundo. Por lo menos hasta ésta mañana.
29.4.06 18:44


Soñé que encontraba un pedazo de hueso que había caido desde mi clavícula.
Lo más extraño era cómo intentaba acomodarlo colocándolo por fuera...

27.4.06 18:39


Acabo de darme cuenta de que no escribo hace tiempo suficiente. La tarde se está volviendo noche y mis dedos tratan de no entumirse mientras se mueven sobre el teclado.

Pasé el día pintando, tal como lo que va de ésta última semana. El viernes entrego el cuadro y recibo mi plata, asi de sencillo. Por lo demás ahora me doy cuenta de que es muy poca paga por tantos días, pero a nadie parece importarle más que a mi.

El mundo hoy me parece limitado, vuelve la idea que me ronda siempre y que no menciono. No hablaré de eso.

Leí hace nada los comentarios y algo de lo que escriben los que quieren ser columnistas en la zona de contacto. Me pareció patético el afán de considarse buenos. Sobre todo un tipo que insiste e insiste, dejando cientos de mensajes, cada cual más latero y cursi; arrastrándose como el pasto para ingresar a un medio. Yo mandé un relato: si les gusta bien y si no les gusta, bien. Total es lo mismo que puedo escribir aquí, pero sin un corrector de ortografía y gramática.

El circular entre letra y letra no logra que mi cuerpo deje de tiritar. El cielo está gris y yo azul.

El cielo está gris y yo azul.
19.4.06 23:26


Qué hermosas palabras...


Hace poco leí por ahí que se estaba organizando un concurso (creo que por la R.A.E.) para elegir las palabras más bonitas de habla hispana. Lo lamentable es que las personas no pueden dejarse llevar sólo por el impulso de decir algo bello por el agrado de escuchar salir las sílabas de sus bocas, sino que buscan el significado, como una bandera o un logotipo. Como la unión con una institución, que los lleva a mencionar que "trabajo" es una palabra "útil" y "digna"; o "libertad" suena desde una cárcel y "derechos" desde un juzgado; mientras el presidente menciona "democrácia". Y asi, cada uno, candidateándose y fraseando con algo que no debería tener un significado más que estético.

Claro que es difícil comprender la estética en unas letras, pero si yo digo "trufa", "rimbombante" y "crisantemo", ¿no me van a decir que no suena exquisito?. Me agradan las eRes entremezcladas (me agrada "agrado" y "entremezclado"), y las eFes fabulosas de "frambuesa" y "filodendro"; y todas esas palabras que suenan a lejanas (y todas esas otras que se mueven con prisa).

No más análisis, sólo la simpleza de observar o "susurrar" (otra palabra deliciosa) y sentir que esa "vibración" de sonido nos hace cosquillas en los oidos.

¿Hay alguna palabra que los alegre de sólo oirla?
7.4.06 18:52


Cinema


Ayer fuimos a ver "Hostal". Cuando llegamos al cine y miramos la cartelera, en lo único que pensaba era en "una historia violenta"..

-Es un cuarto para las doce...¿qué hora es?
-las 10:30... pero mira, está Hostal!
-...pero es Cronenberg
-Ya, entonces veamos esa
-No, si no quieres no...
-Pero si Hostal debe ser buena
-...ya, veamos Hostal (supongo que si Tarantino la presenta tiene algo que me pueda gustar)...¿y a qué hora es?
-"Sala 12 a las 12:30, que lo pasen bien", respondió la chica de los boletos, quitándonos la plata de las manos mientras nos entregaba el ticket.

Pensé que estar esperando 2 horas iba a ser una misión fatigante; por el contrario, se me hizo corto mientras conversábamos de todo y de nada, como siempre. En el rato libre vimos con detención todos los títulos que estaban a la venta en la pequeña tienda de bazuca, dentro del cine. Todo sonaba más o menos así:

-Oh..me gusta esa película
-Si, a mí también
-Mira! está Aeon Flux!, la cajita! de la animación!... quiero plata....
-....
-¿Cuánto vale?...ah...igual, ¿puedo verla?..tiene las escenas borradas y los storyborads y los dibujos de los personajes!!! y...
-....
-¿Qué miras?
-Está acá!!!!... "Amarcord" está acá... y barata!
-...
-Quiero Amarcord (la vendedora abre la vitrina y me pasa el dvd: italiano/subtítulos en español) . Ya, me la llevo.
-"Está ésta también de Fellini", menciona la vendedora
-Si, pero Amarcord no la encontraba en ninguna parte...(me entrega una bolsa y yo sonrío, como ha ocurrido estos últimos días cargados de recuerdos y de ratos nuevos).
-¿Subamos? (Seba mira su reloj) queda media hora
-Claro, si nos vamos a demorar media hora en subir (y ahora si que me río)
-...
-Es broma

La escalera se mueve rápido y noto que hay unas fotos, extraño ver una exposición en un cine. Eran fotografías de Truman Capote. Estaba leyendo, cuando Seba me tapa los ojos y me dice: "mira, te voy a mostrar algo que te gusta". Yo camino a ciegas, pensando en qué película burtoniana aún tiene cartelitos..."sharán!", me descubre la vista y me muero de la risa, pues me ha dejado frente a un cartel con un Johnny Deep inmenso. Mmm. Él también se rie, con más y más ganas mientras me pongo roja.

Ya es hora, nos acercamos a la sala, elegimos asientos: al medio, arriba, pero no tan arriba. Comienzan los trailers y no hay nada que me llame la atención (salvo de "V por venganza"), pues han elegido mostrar puras películas de terror copias una de la otra (una niña que va de niñera a una casa al lado de un lago...suena el teléfono, pero ¡oh! la llamada viene de dentro de la casa!! -que asombroso e inédito!-). Comienza...

Y Termina. La história fué tan obvia que si hubiese podido habría exigido que me devolviesen la plata. Salvo por cuál quedaba vivo, no hubo ningún detalle en la trama que no descifrase desde el inicio. Mal, desilucionante que mientan en los carteles mencionando que es "la película más aterradora de los últimos tiempos", cuando más se parece al gore simple y barato de cualquier film de Peter Jackson pre-Señor de los Anillos (aunque los de Jackson si que tenían algo). No es terrorífico ver como le cortan el ojo a alguien y salta un líquido amarillo... eso es sencillamente asqueroso. No es terrorífico que muestren sierras, taladros e instrumentos quirúrgicos, es obvio. Para mi es más aterrante prender el televisor y observar los matinales.

Aún no entiendo cómo Quentin auspicia algo asi.


2.4.06 00:43


Rww (<<)


-Préstame un lápiz
-...tengo uno azul
-da lo mismo, si es para adelantar un casette
-...ahhh!, toma

Y asi empezaba a girar la cinta en torno al "lápiz bic", mientras apoyaba las pilas en la ventana, junto al sol. "Si mi hermano me dijo que servía", mencionó la Meli una vez, y como el hermano era mayor, tenía que ser así. "Tac", chocaba el lápiz luego de cumplir su función y yo introducía pilas y casette en ese walkman gastado que, algunas veces, me comía las cintas sin siquiera una disculpa por la pérdida. Los audifonos sonaban bien sólo si lograba mover los cables, asi que me paseaba con una mano más alta que la otra.

En el recreo compartíamos la música, cada una a un lado, caminando al mismo tiempo para no sacarle el pequeño parlantito de la oreja a la otra. Eran tiempos de Ramones, de The Clash, de Alice Cooper, de los Fiskales, de Pantera, de Nirvana y de lo que se nos ocurriera oir, sin ni un solo pero válido.

Eran tiempos de juguito en caja y de pop soda de guinda.

Era la época en que la mayor complicación era cómo escapábamos del colegio sin que lo notara Flefil, ese tiempo en que requetejurábamos que la vida se trataba de cumplir los 18 (porque ya a los 18 tenías todo arreglado y te ibas de tu casa rumbo a Seattle o a Barcelona). Tiempos en que andar en micro era entretenido y no obligado, en que Providencia era el paraíso lleno de disquerías.

"Vas a echar de menos el colegio" era lo que siempre decían todos, mientras yo contestaba con un "lo dudo". Y en verdad que no se echa de menos nada (pues lo importante sigue estando: todos mis amigos se mantienen) a no ser lo por la simpleza de la edad. Y es que algunas veces daría lo que fuera por volver a pasarme dos horas riéndome mientras dibujo en un cuaderno a los amores platónicos de mis amigas, o planeando cómo salto por la reja hacia la calle, o escondiéndonos en el baño para evitar una acto fome en conmemoración de las botas de la monja que cambiaban en cada estación pues la moda no incomoda.

Ocurre que ahora están todas las posibilidades. Ya no tienes que pedir un carnet para entrar a un lugar (ya no tienes que ir a un lugar sólo por que te llevan, sino que eliges el sitio que te guste); ya Seattle no tiene el encanto de la lejanía y más pienso en un departamento con el metro cerca. Ahora mi radio no pesca cintas, sino que cds y luego mp3s y después quién sabe qué cosa tendrán que inventar para que uno modernice y consuma los productos tecnológicos. Ahora mismo estoy escribiendo en unas teclas, muy distantes al lapicito de tinta que te dejaba una mancha en la hoja cuando se le daba la gana (ojo, que adoro escribir en cuadernos, pero ir acumulando lotes de hojas derrepente es desesperante).

Y ésto de tener todas las puertas abiertas muchas veces se torna abrumador, porque la elección ahora no es qué comic compro, sino con qué trabajo te quedas; no es "nos vamos de vacaciones acá y punto", sino que es buscar un lugar acorde al bolsillo; no es "me gusta ese niño porque es lindo" es "que hueón más mentiroso, si se hace el lindo". ¿En qué momento iba a imaginar que tendría un teléfono en la cartera?... ¿en qué momento iba a imaginar que tendría cartera?!

Pero bueno, aún están en un cajón todas esas cajas con música y los recuerdos y la risa y la sorpresa de encontrar algo nuevo en lo viejo. No sé por qué me bajó la nostalgia, probablemente fué el efecto post-Panico! o el otoño que llega a marcar territorio. Ya, me dejo de tonteras.



31.3.06 19:41


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